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Dos entrenamientos que le ayudarán a ralentizar los síntomas de su enfermedad pulmonar

Dos entrenamientos que le ayudarán a ralentizar los síntomas de su enfermedad pulmonar

19Ago2019

Dos entrenamientos que le ayudarán a ralentizar los síntomas de su enfermedad pulmonar

La sensación de ahogo y la fatiga muscular son síntomas habituales del paciente pulmonar crónico que aparecen a la hora de realizar actividades sencillas del día a día como, por ejemplo: una marcha mantenida o subir escaleras y cuestas. Si piensa que la práctica de ejercicio le va a perjudicar, más que beneficiar, le aseguramos que tras leer este artículo cambiará de opinión.

Deje que le contemos una situación con la que nos encontramos muy a menudo.

Hace ya unos meses se puso en contacto con nosotros una mujer para solicitar información de nuestros tratamientos de fisioterapia respiratoria.

Nos contaba que su padre de 79 años tenía EPOC y tras una recaída y vuelta del hospital donde estuvo ingresado, no había manera de que saliera de casa. Solo quería estar tumbado o sentado en el sillón.

Al principio, la familia lo asoció a que aún se estaba recuperando y que poco a poco volvería a realizar su vida normal. No fue así.

Pasaban las semanas, cada vez le costaba más levantarse de la cama, incluso el simple hecho de coger un vaso le agotaba y tenía que sentarse de nuevo.

Su hija estaba preocupada porque no veía que avanzara, es más, sentía que estaba empeorando.

Cuando le visitamos e hicimos la primera evaluación de su estado de salud, vimos que tenía una gran debilidad muscular que le hacía temblar las piernas cuando se levantaba de una silla.

Nos confesó que tenía miedo a volver a tener una recaída, y que por esa razón había decidido no hacer aquellas actividades que le pudieran provocar falta de aliento o más cansancio.

¿Por qué le hablamos de esto?

Pues porque es muy habitual sentir miedo a no poder respirar, a quedarse sin aire y a no ser capaz de llenar los pulmones.

Le entendemos perfectamente, es una sensación muy angustiosa.

Y seguro que esta inquietud le provoca una reacción inmediata que hace que no quiera realizar todas aquellas actividades que pueden producirle esos síntomas. Sin embargo, si sigue con ese pensamiento, al final terminará haciendo menos cosas, y sinceramente, eso no le va a ayudar en nada.

No mantenerse activo le provocará una disminución progresiva de su condición física, que le limitará hasta en las actividades más simples de su vida cotidiana, tanto laborales, como sociales y de auto cuidado.

No le de tregua a su EPOC

La EPOC es la patología respiratoria con mayor número de afectados, es primordial actuar de una forma rápida y eficiente con el fin de prevenir o ralentizar la aparición de complicaciones.

Cada vez más, son muchas las personas afectadas por esta enfermedad que participan en programas de rehabilitación pulmonar.

El éxito de estos programas se debe a la correcta coordinación de las terapias, entre las que se incluyen los fármacos, las técnicas de fisioterapia respiratoria y el ejercicio físico, entre otras.

Entrenamiento físico para mejorar su función pulmonar

Se ha comprobado, y no lo decimos nosotros, si no los diversos estudios científicos que se han realizado, que la práctica controlada de actividad física en personas con problemas respiratorios crónicos consigue:

  • Que el deterioro pulmonar sea más lento.
  • Que los síntomas de la enfermedad mejoren.
  • Que la persona se encuentre mejor, con más ánimo y energía.

Como ve, realizar ejercicio le va a aportar más beneficios que inconvenientes. En los programas de rehabilitación respiratoria trabajamos dos tipos de entrenamiento: uno de fuerza y otro de resistencia.

Entrenamiento de fuerza (o anaeróbico)

Con este entrenamiento lo que va a conseguir es fortalecer la musculatura de los grandes grupos musculares, como son: respiratorios, brazos y piernas.

Aquí se trabaja con intensidades altas, en torno al 70-80% de la carga máxima que pueda tolerar en una sola repetición.

¿Qué siginifica esto?

Para que se haga una idea.

En las sesiones que realizamos con pacientes, les decimos que comprueben de las tres bandas elásticas que les proporcionamos, cuál es con la que se sienten más cómodos a la hora de realizar el ejercicio.

Eso no significa que cojan la más blanda porque con ella realizan menos esfuerzo. Piense que el objetivo es ganar fibra muscular, y si no pone a trabajar su musculatura, poco va a conseguir.

Al realizar el ejercicio, tiene que sentir como si le “picara” el músculo. Es decir, notar que lo está trabajando.

Una vez elegida la banda adecuada, se determina cuál es la intensidad óptima con la que la persona puede trabajar de forma cómoda y segura, al mismo tiempo que obtiene el máximo beneficio.

A partir de ahí, el fisioterapeuta respiratorio determinará cuantas series y repeticiones tiene que realizar en su caso.

Lo habitual en este entrenamiento son series cortas, de 1 a 3, y de 12 a 15 repeticiones, con una frecuencia de 4 a 5 veces por semana. Puede dejar días de descanso entre sesiones.

Una persona con patología respiratoria es capaz de soportar ejercicios de intensidad alta porque se trabaja durante un período de tiempo corto, con pocas repeticiones.

Existen multitud de ejercicios de fortalecimiento en función del músculo que queramos trabajar y el material que utilicemos para el mismo (pesas, bandas elásticas, handgrip, step, etc).

Sin embargo, hay algo que tienen en común todos estos ejercicios y que es fundamental controlar para evitar que la actividad le lleve a la fatiga.

Es, la respiración.

Recuerde, tiene que tomar aire por la nariz al mismo tiempo que hace el esfuerzo físico o contracción muscular; y soltarlo por la boca volviendo a la posición de inicio o relajación muscular.

Entrenamiento de resistencia (o aeróbico)

Aquí el objetivo es aumentar su tolerancia al ejercicio mejorando la función de los grupos musculares implicados, pero también consiguiendo una mejor adaptación a nivel cardiovascular.

Este entrenamiento puede ser:

  • A carga constante: Eso significa que el ejercicio se realiza con un nivel de intensidad en torno al 60% de su carga máxima, manteniéndose por un tiempo de entre 30 a 45 min.
  • A carga interválica: Son períodos cortos de ejercicio de alta intensidad, aproximadamente al 85% de su carga máxima, seguido de períodos de descanso al 40% de su carga máxima. Ambos se realizarán entre 1 y 2 minutos, manteniéndose por un tiempo de entre 30- 45 minutos.

Seguro que, viendo estas cifras, lo primero que le pasa por la cabeza es: “yo no puedo realizar este tipo de actividades, solo de pensarlo ya me falta el aire”

No se preocupe. Ya le hemos explicado en el anterior entrenamiento, que todos los ejercicios que vaya a realizar irán acorde a su condición física, y de ahí se le exigirá un poco más de esfuerzo.

Tenga en cuenta que los primeros días no va a poder realizar actividad de gran intensidad durante un tiempo prolongado. Notará que se cansa enseguida. Sobre todo, si ha estado llevando una vida sedentaria durante mucho tiempo.

Pero es normal, a cualquier persona que se inicia en una rutina de actividad física, los primeros días le cuesta un poco más, aunque no tenga problemas respiratorios.

En su caso, es lo mismo.

Sí, su patología respiratoria le limita más, pero esa situación puede compensarla aprendiendo técnicas de respiración que se adapten al tipo de ejercicio que realice, para que le suponga menos esfuerzo y fatiga.

Le podemos asegurar que, si toma su medicación, aprende técnicas de fisioterapia respiratoria e implementa una rutina de ejercicios diaria, en poco tiempo podrá ver resultados.

Las personas con EPOC presentan, en general, mejores condiciones de la musculatura de piernas y brazos, pero no de sus pulmones. Estos son los que deberán marcar el ritmo de la actividad. A lo mejor tiene que ir más despacio, para que su pulmón vaya más cómodo.

Al igual que en el entrenamiento de fuerza, en el entrenamiento de resistencia, como le comentábamos antes, también debe llevar a cabo un control respiratorio adaptado a las diferentes intensidades del ejercicio.

Una forma de llevar estos dos aspectos de manera sincrónica (respiración e intensidad), es adaptar los tiempos respiratorios con el movimiento de los pies.

De tal manera que cuando de un paso con el pie derecho tome aire por la nariz y hasta que el pie derecho no vuelva a avanzar no lo suelte por la boca, y así repetidamente.

Este tipo de ejercicio y control respiratorio puede trabajarse a diferentes actividades de resistencia como la bicicleta, cinta, elíptica o marcha urbana.

¿No dispone de equipo en casa para hacer ejercicio? No hay problema, la marcha urbana es perfecta.

Esta ha sido una de las actividades que más hemos trabajado con Juan Manuel, la persona a la que hacíamos referencia al principio de este artículo.

Comenzamos con una pequeña caminata alrededor de su casa, no más de 5 minutos. A una velocidad acorde a su situación física, para que no le provocara ninguna sensación respiratoria.

Al final, poco a poco, fue incrementándose la intensidad y el tiempo, en función de cómo se iba encontrando.

Hoy, realizamos con él sesiones de control y seguimiento para ver si necesita ayuda con alguna de las técnicas que aprendió en nuestro programa de rehabilitación pulmonar. Ha conseguido crear su propia rutina de ejercicios, y cada día sale a caminar, a un ritmo más elevado, durante media hora.

Todo es empezar, y si está pensando en que ahora es su momento, nosotros le acompañamos en el proceso. Solicite una cita con uno de nuestros fisioterapeutas respiratorios para hacer una primera evaluación y diseñar un plan de ejercicios específicos para Ud.

    • Marta Godín Vivancos
    • Graduada en Fisioterapia por la Universidad Pontificia de Comillas, nº colegiada 010328.
    • Máster en Fisioterapia Respiratoria en IACES.
    • Experta en Fisioterapia respiratoria pediátrica en la Universidad La Salle.
    • Formación en Terapias Respiratorias a Domicilio TRDs por la Sociedad Española d Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)

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