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Actividad Física

Por qué realizar un programa de actividad física controlado es beneficioso para pacientes con fibrosis quística

08Ago2017

Por qué realizar un programa de actividad física controlado es beneficioso para pacientes con fibrosis quística

La fibrosis quística, al igual que otras enfermedades respiratorias crónicas, no afecta únicamente a nivel respiratorio sino también a nivel periférico, provocando bastantes limitaciones.

La musculatura del enfermo de FQ, tanto respiratoria como de las extremidades, se debilita. El desuso de dicha musculatura o la medicación, sobre todo los corticoides, son alguno de los motivos por los que los músculos pierden su capacidad de contracción y de mantener ésta a lo largo del tiempo, afectando a su fuerza y resistencia.

Lo más habitual es que se dejen de realizar aquellas actividades que supongan un esfuerzo, ya que la fatiga muscular que se experimenta, además de una fuerte sensación de falta de aire, obliga a tener que detenerse mientras se realizan.

El resultado es la inactividad física, propiciando un círculo vicioso de disminución de la capacidad para las actividades de la vida diaria, que conduce a una vida sedentaria muy perjudicial para el desarrollo de la enfermedad.

Hasta hace unos años, este desacondicionamiento físico se entendía como normal ya que estábamos ante una enfermedad respiratoria crónica con un deterioro físico progresivo. La idea de realizar algún tipo de actividad o ejercicio de esfuerzo estaba contraindicada. Hoy en día, gracias a los avances en investigación, las intervenciones terapéuticas y los buenos resultados en la práctica clínica, podemos afirmar que la única manera de mantener y mejorar las capacidades musculares es realizando actividad física.

La actividad física es un pilar fundamental en el tratamiento del enfermo de FQ, convirtiéndose en el complemento ideal de la fisioterapia respiratoria.

Programas personalizados

Para poder remediar el proceso degenerativo de la fibrosis quística es necesario que el ejercicio sea controlado y programado de manera individual, lo que nos va a permitir mejorar las capacidades físicas, y por lo tanto incidir en la mejoría de la tolerancia al esfuerzo y en la calidad de vida.

Se debe programar atendiendo a las características de cada paciente, teniendo en cuenta su edad.

En el caso de los niños, el ejercicio debe estar orientado hacia la parte lúdica tomándose la actividad física como un juego, pero sin perder el objetivo.

Cuando son adolescentes, se necesita más incentivo que en ningún otro grupo Los adolescentes necesitan más incentivo que ningún otro grupo. Es muy importante la motivación, ya de de lo contrario se convertirá en una obligación añadida y favoreceremos su abandono.

En los adultos, interesa que logren un mayor grado de especialización del ejercicio para recoger todas aquellas particularidades que puedan surgir.

Pero también es importante tener en cuenta sus preferencias para asegurarnos su cumplimiento con el fin obtener los mejores resultados.

A la hora de determinar qué ejercicio hacer, podemos elegir entre: nadar, correr, bailar o montar en bicicleta, entre otros. Los ejercicios de actividad física puede que sean los mismos para niños y adultos, pero, claro está, utilizando matices diferentes siempre adaptados a las particularidades de cada individuo.

Una vez que se tiene claro el ejercicio y quien lo va a practicar, se debe determinar su carga óptima de intensidad atendiendo a los siguientes criterios: primero, a de alcanzarse un nivel mínimo de trabajo que produzca una respuesta clínica significativa, de manera que su efecto pueda ser convertido en un beneficio; segundo, debe tener un límite superior definido por la aceptación y seguridad para el paciente; y tercero, debe ser progresiva, y ajustarse de manera que siempre haya un beneficio.

Qué beneficios se obtienen con la práctica de ejercicio

  • Favorece la higiene bronquial gracias a los cambios de flujos respiratorios que se producen durante el ejercicio, disminuyendo el riesgo de infecciones.
  • Aumento de fuerza y resistencia de los músculos respiratorios y de las extremidades.
  • Mejora la capacidad pulmonar, disminuyendo las resistencias de la vía aérea.
  • Aumenta la tolerancia al ejercicio y la sensación de bienestar

En definitiva, la actividad física es una herramienta imprescindible para mantener en mejor estado la masa muscular, el sistema pulmonar y la condición física.

    • Marta Godín Vivancos
    • Graduada en Fisioterapia por la Universidad Pontificia de Comillas, nº colegiada 010328.
    • Máster en Fisioterapia Respiratoria en IACES.
    • Experta en Fisioterapia respiratoria pediátrica en la Universidad La Salle.
    • Formación en Terapias Respiratorias a Domicilio TRDs por la Sociedad Española d Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)

Niños, Actividad en enfermedades pulmonares, Actividad Física

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