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¿Qué es el ambú y cuándo se utiliza en fisioterapia respiratoria infantil?

¿Qué es el ambú y cuándo se utiliza en fisioterapia respiratoria infantil?

17Dic2018

¿Qué es el ambú y cuándo se utiliza en fisioterapia respiratoria infantil?

 Al ambú también se le denomina resucitador manual. La primera reacción que sienten los padres al decirles que hay que utilizarlo en la sesión de fisioterapia respiratoria con su hijo, es de miedo. Sin embargo, es un dispositivo muy útil para ayudar a ventilar cuando hay moco obstruido en los pulmones.

¿Por qué hay que utilizar el ambú?

Cuanto más pequeño es un niño, más difícil es el manejo de las secreciones. Por eso la fisioterapia respiratoria a través de diferentes técnicas de respiración específicas, ayuda a los más pequeños a eliminar la mucosidad de los bronquios.

Pero hay ocasiones, en las que estas técnicas necesitan de ayuda instrumental, por ejemplo, cuando la mucosidad se encuentra en la zona de las bases pulmonares, algo muy frecuente en las neumonías.

En este caso, las técnicas de fisioterapia respiratoria se ven más limitadas.

Los niños tienen una respiración muy superficial y no pueden colaborar con respiraciones profundas que permitan despegar y arrastrar el moco de esta zona. Por eso es necesario que en la sesión, se combinen técnicas de ventilación con dispositivos como el ambú, para poder ayudarles.

Entonces, ¿qué es exactamente un ambú?

Que no le alarme el nombre, el ambú también es conocido como resucitador ya que es un dispositivo manual utilizado para proporcionar ventilación en los pulmones en aquellos pacientes que no respiran.

Forma parte de cualquier equipo de emergencias, tanto fuera como dentro de un hospital.

Este instrumento también lo utilizamos en nuestras sesiones de fisioterapia respiratoria infantil, para ayudar a ventilar las bases pulmonares cuando se encuentran obstruidas por moco y no dejan respirar a su hijo correctamente.

Hablamos de ventilación manual, cuando el paciente necesita soporte ventilatorio porque la ventilación espontánea (respiración normal) es inadecuada o inexistente.

En ese momento, se utiliza el resucitador manual o ambú.

El ambú ayuda a meter aire por completo en los pulmones, llegando hasta la parte más profunda de los mismos, abriendo los bronquios y alveolos que permanecen cerrados, y de esta manera, prevenir el daño pulmonar.

El aire que genera ayuda a despegar el moco y movilizarlo hacia zonas más proximales para así poder eliminarlo mejor.

Este dispositivo consta de tres partes: mascarilla, válvula y bolsa.

ambu

Es necesario que la mascarilla tenga el tamaño adecuado. El borde superior debe apoyarse sobre el puente de la nariz sin tapar los ojos, cubriendo por completo la nariz y boca. El borde inferior debe apoyar sobre el mentón.

En cuanto al balón hinchable, para niños menos de 1 año o hasta 10 Kg de peso se utiliza el balón con capacidad de 150 ml. En niños de 1 a 10 años o de peso corporal de 10-30 kg se utiliza el balón con capacidad de 635 ml.

Con la válvula se ajustará la presión positiva con la que queremos meter el aire en los pulmones.

Ahora bien, ¿cómo se realiza la maniobra de ventilación manual con ambú, durante una sesión de fisioterapia respiratoria infantil?

Ya le hemos explicado porqué hay veces que durante una sesión tenemos que utilizar el ambú con su hijo, pero para que sepa qué es lo que vamos a hacer, aquí le indicamos los pasos que realizamos.

1º Abrimos la vía aérea usando la inclinación de la frente hacia atrás y elevando el mentón. Si es posible levantando la cabeza del niño con una toalla o almohada.

2º Colocamos la mascarilla ajustándola como hemos explicado antes, con el objetivo de que no haya fugas de aire y este entre por completo en los pulmones.

3º Comenzamos la ventilación oprimiendo la bolsa del resucitador y comprobando la subida del pecho del niño al mismo tiempo. Hacemos insuflaciones hasta notar un tope en la bolsa, que no nos indica que no podemos comprimirla más.

4º Retiramos la mascarilla y comprobamos cómo tiene lugar la bajada del pecho del niño.

Esta ventilación la realizamos cada tres segundos en lactantes y niños aproximadamente. Entre medias de la sesión auscultamos al niño para valorar los ruidos pulmonares identificando dónde se encuentra el moco, con el fin de saber si la técnica está teniendo resultado.

Cuando comprobamos que el moco ya se está despegando, empezamos a aplicar diferentes técnicas de respiración para conseguir que suba y proceder a su eliminación.

Si no se elimina bien todo el moco del parénquima pulmonar después de estar tratado con antibioterapia, hay muchas posibilidades de que vuelva a repetirse la infección respiratoria.

Si necesita que ayudemos a su hijo para evitar nuevas recaídas, solicítenos una cita para realizar una evaluación de su estado de salud y empezar con el tratamiento.

    • Marta Godín Vivancos
    • Graduada en Fisioterapia por la Universidad Pontificia de Comillas, nº colegiada 010328.
    • Máster en Fisioterapia Respiratoria en IACES.
    • Experta en Fisioterapia respiratoria pediátrica en la Universidad La Salle.
    • Formación en Terapias Respiratorias a Domicilio TRDs por la Sociedad Española d Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)

Técnicas de respiración, Ambú, Ventilación manual

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