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Disnea

Qué es la disnea y cómo mejorarla con fisioterapia respiratoria

26Feb2018

Qué es la disnea y cómo mejorarla con fisioterapia respiratoria

La disnea puede definirse como la sensación subjetiva de dificultad respiratoria que percibe y expresa el paciente con enfermedad respiratoria. Puede aparecer tanto en reposo como en situaciones de esfuerzo físico.

La tendencia de un paciente con patología respiratoria crónica cuando realiza ejercicio es aumentar la frecuencia respiratoria, realizando inspiraciones a gran volumen con espiraciones a poco volumen y más cortas. De este modo, el enfermo respiratorio no suelta todo el aire que toma y los pulmones quedan hiperinsuflados.

Qué consecuencias se originan con este proceso

Este hecho va a tener una serie de consecuencias sobre la correcta mecánica respiratoria, lo que se traduce en un mayor consumo de energía y sensación de falta de aire con el ejercicio, dando lugar a lo que se denomina disnea de esfuerzo.

En el caso de un paciente con patología respiratoria crónica ya muy avanzada, la musculatura inspiratoria (incluida la accesoria) se encuentra en un estado de tensión bastante importante. En el momento de la inspiración estos músculos se contraen desde una posición subóptima, por lo que tienen que hacer un mayor trabajo para vencer la resistencia que les ofrece la vía aérea y llenar los pulmones, incluso en una situación sin esfuerzo físico. Aparece así, la disnea en reposo.

La disnea es el síntoma más importante e incapacitante en los pacientes con enfermedad respiratoria crónica. Por tanto, uno de los principales objetivos en la intervención de fisioterapia respiratoria en estos pacientes es elaborar estrategias que alivien la disnea con la que cursan tanto en reposo como en esfuerzo.

Cómo ayuda la fisioterapia respiratoria a mejorar la disnea

Para afrontar la disnea e intentar mitigar al máximo la sensación de ahogo, se llevan a cabo diferentes actuaciones que abarcan todos los factores influyentes en la aparición de este síntoma. Estas medidas son realizadas por el propio paciente con apoyos sanitarios y sociales.

Desde el punto de vista de la fisioterapia respiratoria se puede trabajar la sensación de disnea con dos estrategias.

1. Trabajo de la correcta mecánica ventilatoria.

Para ello, educaremos al paciente en técnicas respiratorias lentas, concretamente:

  • Respiración abdominal o diafragmática: El objetivo que se plantea con este tipo de respiración es optimizar la función del diafragma al máximo, con la ayuda de los músculos abdominales, para que trabaje de una forma más eficiente y con menor esfuerzo.
  • Respiración de labios fruncidos: el objetivo que se plantea con este tipo de respiración es instruir al paciente y hacerle consciente de no trabajar tanto para inspirar y concentrarse más en espirar el aire de los pulmones hiperinsuflados, dedicando más tiempo a echar el aire que a inhalar cogerlo.

Se pueden trabajar estos ejercicios respiratorios de acuerdo con las necesidades del paciente, bien para prevenir la aparición de la disnea o para aliviarla cuando ya haya aparecido.

2. Trabajo de ahorro de energía en el ejercicio.

En la realización de ejercicio físico es fundamental el control del patrón ventilatorio, el paciente debe tomar aire por la nariz y soltarlo por la boca de manera controlada. A su vez, debe ser capaz de acomodar el patrón ventilatorio a las diferentes intensidades del ejercicio.

La forma de llevar estos dos aspectos de manera sincrónica es que la respiración marque el ritmo del ejercicio, insistiendo al paciente que no debe acortar sus volúmenes ni tiempos espiratorios, lo que ayudará a corregir la hiperinsuflación y reducir su fatiga.

Para conseguir una mayor eficiencia del proceso, se requiere realizar ejercicio físico diariamente e implementarlo a todas las actividades de la vida diaria, para que finalmente sea una respuesta automática del organismo.

Existe una escala que sirve para determinar el nivel de esfuerzo y dificultad respiratoria que se origina tras realizar ejercicio. La escala de disnea de Borg, cuenta una graduación de 0 a 10, donde el 0 marca la ausencia de disnea y 10 la máxima. Hay niveles intermedios, pero cada unidad no representa su cuantificación real, es decir, que la puntuación 2 no es el doble del 1. Esta escala es de gran utilidad durante las pruebas de esfuerzo.

Escala de Disnea de Borg

Resultados de las intervenciones realizadas para mejorar la disnea

Aunque no existe una clara evidencia acerca de este tipo de intervención, en la práctica clínica hemos podido comprobar, en los pacientes que hemos tratado, una mejora de la disminución de su disnea y mayor tolerancia a la actividad física.

La principal razón por la que esto ocurre es que el paciente aprende a utilizar los músculos respiratorios más eficientemente y así obtiene el máximo beneficio del ejercicio.


¿Realiza algún tipo de técnica o ejercicio que le ayude a mejorar su disnea? ¿Implementa en su rutina diaria un plan de ejercicios pautados? ¿Ha realizado alguna vez tratamientos de fisioterapia respiratoria para mejorar su disnea? Cuéntenos su experiencia.

    • Marta Godín Vivancos
    • Graduada en Fisioterapia por la Universidad Pontificia de Comillas, nº colegiada 010328.
    • Máster en Fisioterapia Respiratoria en IACES.
    • Experta en Fisioterapia respiratoria pediátrica en la Universidad La Salle.
    • Formación en Terapias Respiratorias a Domicilio TRDs por la Sociedad Española d Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)

Entrenamiento al esfuerzo, Disnea

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